3.756 Nombres sacados del olvido

mi pelo se vistió de blanco
y ellos nunca volvieron.
Pero su sangre corre por nuestras venas
la de sus hijos y la de sus nietos;
aunque ha pasado mucho tiempo
moveré la tierra que te dio sepultura
y no habrá noches sin luna
ni madrugadas oscuras.
Hemos vencido el miedo
para contar la verdad y
poner nombre y apellidos
a estos hombres y mujeres
que juntos dieron su vida
por la justicia y la libertad
El cementerio malagueño de San Rafael alberga una de las mayores fosas comunes de la Guerra Civil descubiertas hasta ahora.

La necrópolis, enclavada en una zona industrial de la capital, alberga seis grandes fosas comunes en las que fueron enterradas al menos 3.756 personas fusiladas por el régimen de Franco desde que las tropas rebeldes tomaron la ciudad el 8 de febrero de 1937 hasta 1954. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica comenzó el 16 de octubre a exhumar los cadáveres, lo que convierte a este yacimiento en el mayor de los abiertos en toda España por este grupo contra el olvido de la represión de la dictadura franquista.
La mayoría de las personas enterradas en las fosas sin nombre del cementerio de San Rafael fueron fusiladas en los meses posteriores a la entrada de "los nacionales" en Málaga. Del resto, gran parte fueron detenidos y ejecutados tras la Guerra Civil.
El trabajo de apertura de fosas, algunas a más de 10 metros de profundidad, acaba de empezar. A la puerta del antiguo velatorio, hay unos versos plastificados de Miguel Hernández: "Aunque el otoño de la historia cubra vuestras tumbas con el aparente polvo del olvido, nunca renunciaremos ni al más viejo de nuestros sueños".
"Vicente, nuestro padre, trabajaba en una zapatería donde ahora hay un todo a cien. No militaba en ningún partido ni sindicato. Lo fusilaron el 29 de julio de 1937 por piropear a una mujer, que le denunció, y acabó en una fosa común", cuentan Francisca y Pilar Córdoba Serrano, de 74 y 69 años y vivos ojos azules.
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Dedicada a la Memoria Histórica.
Salón de Actos del Ateneo
Viernes 15 - 20:00 horas
La polémica ley para la memoria histórica, va a resultar más “descafeinada” de lo que en un primer momento podía preverse. Si el Gobierno del PSOE no se atreve a ser fiel a su ideología, mejor que olvide el proyecto. No merece la pena parir una Ley de la Desmemoria.
Ley 24/2006, de 7 de julio, sobre declaración del año 2006 como Año de la Memoria Histórica.
Este año 2006 se cumple el 75.º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española y el 70.º del comienzo de la guerra civil. El Acuerdo aprobado por unanimidad en la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados el 20 de noviembre de 2002, subrayó el papel de la Constitución Española como instrumento de concordia y convivencia para el futuro.
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Por todo ello, la presente ley declara el año 2006 como Año de la Memoria Histórica en orden a reconocer y homenajear a todos los que de una u otra forma se esforzaron para conseguir un régimen democrático, dedicando su vida o sufriendo persecución por este motivo, y a comprometer a los poderes públicos en la promoción de actos conmemorativos de esta efeméride.
La polémica ley para la memoria histórica, va a resultar más “descafeinada” de lo que en un primer momento podía preverse.

El PP, se muestra partidario de dejar las cosas tal y como estan. "Es un tema cerrado que no interesa a nadie", ha llegado a afirmar Mariano Rajoy, y ha instado al presidente José Luis Rodríguez Zapatero a retirar la llamada ley de memoria histórica porque si mira hacia el pasado "en realidad lo único que encontrará son españoles desdichados por igual".
Declaraciones éstas que desde la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica consideran que son un grave ataque a las familias de los hombres y mujeres que fueron perseguidos, asesinados, encarcelados, torturados y obligados al exilio por la dictadura franquista.
Izquierda Unida, a través de su Grupo Parlamentario de IU-ICV, ha registrado en el Congreso su enmienda a la totalidad con texto alternativo al proyecto de ley de la Memoria Histórica presentado por el Gobierno y que éste denomina "Proyecto por el que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura", un proyecto "tan ampuloso en su título como raquítico en su contenido" y que "desperdicia una oportunidad" para reparar la memoria de la izquierda y a los antifranquistas.
El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares ha señalado que "el Gobierno desperdicia una oportunidad de saldar una deuda de la transición democrática con la memoria, la justicia y la recuperación de los republicanos. Se trata de completar la reconciliación que tuvo lugar en la transición. Algunos identificaron reconciliación con olvido y es imprescindible unir reconciliación con memoria".
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La Ley de la Desmemoria
Zapatero es el primer presidente de izquierda que tiene este país desde la recuperación de la democracia. Moderadamente de izquierda... pero de izquierda. Por eso provoca tanta animadversión entre quienes pensaban que los límites del terreno estaban atados y bien atados: que el juego se desarrollaría siempre entre la derecha más radical del empleado de Murdoch y la socialdemocracia con aires de nuevos ricos de González, Bono y Vázquez. Y así por los siglos de los siglos.
Ahora bien, hay dos aspectos de la gestión de ZP que no encajan en ese perfil ideológico de izquierda: el trato de favor que está otorgando a la Iglesia católica y el tancredismo ante la Ley de Memoria Histórica. Para que el viaje termine en una "declaración de reparación" a título individual de las víctimas del franquismo, no se necesitan las alforjas de una nueva ley.
A la vista de la actitud conservadora del Gobierno, IU ha presentado una enmienda a la totalidad de la Ley de la Memoria Histórica.
IU-ICV plantea que esta ley, sin que tenga que solicitarlo una víctima a título individual, debe declarar nulas todas las sentencias dictadas por los consejos de guerra durante la Guerra Civil o en los años posteriores por motivos «ideológicos o políticos», las del Tribunal de Orden Público y las que se fundamentaron en leyes aprobadas para perseguir actuaciones políticas y reprimir la masonería y el comunismo.
El proyecto de ley, incluye una extensa exposición de motivos de 22 folios, donde IU-ICV explica que, según el Derecho Internacional y el ejemplo de otros países, esas sentencias pueden ser anuladas por ley. No es inconstitucional esa declaración de nulidad, añade, frente a lo que alega el Gobierno.
IU-ICV critica el texto del Gobierno porque, entre otras cosas, sitúa en el mismo nivel a quienes defendieron «el Gobierno democrático y legal» de la Segunda República y a los que aplicaron unas medidas «impuestas por un Ejército sublevado».
El Grupo que preside Gaspar Llamazares también critica que la ley del Gobierno intente ocultar la identidad de los autores de las represiones y las sentencias, porque eso es «institucionalizar el anonimato» y es contrario a las normas internacionales en estos casos.
En IU-ICV creen que su texto no será aprobado, pero esperan al menos que el PSOE lo tenga en cuenta para mejorar el del Gobierno.
Yo también tengo el mismo temor que Izquierda Unida. Pero si el Gobierno no se atreve a ser fiel a su ideología, mejor que olvide el proyecto. No merece la pena parir una Ley de la Desmemoria.
P.D.: Para quien quiera saber más sobre este tema, le recomiendo que lea el informe elaborado por Amnistía Internacional (pdf).
Fuente

El debate sobre la Ley de la Memoria Histórica
Memoria histórica

El Juego de la Memoria Histórica.
Nuestra Memoria, 1931-1982.
Entrevista con el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica
Emilio Silva: "la memoria histórica es un deber con la sociedad"
Memoria Histórica y restitución de la dignidad
Entrevista a Francisco Etxeberría Gabilondo, profesor de Medicina Legal de la Universidad del País Vasco, y último galardonado del 'Premio Gipuzkoa de Derechos Humanos'
"Quienes dicen que recuperar la Memoria Histórica es reabrir heridas tienen complejo de culpabilidad y no saben de lo que hablan"

Etiquetas: Solidaridad















1 Comentarios:
Recuperar para la memoria a quienes fueron injustamente enterrados (física y moralmente) por su sola ideología, o a cuenta del patético y macabro regodeo de los vencedores sobre los vencidos, debe consistir, por encima de cualquier otra cosa, en rescatar sus identidades como tales personas del olvido, para bien de nuestro presente (y especialmente el de sus familiares), hasta llegar al reconocimiento público de su carácter de víctimas del penúltimo de los genocidios ocurridos en nuestro suelo.
Debemos ser muy prudentes para no caer en la tentación de ideologizar en exceso este debate, si no corremos el riesgo de que nuestra atención se desvíe a las tradicionales rivalidades políticas antes que hacia el reconocimiento de seres humanos concretos como víctimas de la brutalidad. ¿Y no significaría eso una forma de condenarlos al olvido?
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