06 diciembre, 2006

Justicial social, ... y constitucional



La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de:

Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo.

Consolidar un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular.

Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones.

Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida.

Establecer una sociedad democrática avanzada, y

Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra.

En consecuencia, las Cortes aprueban y el pueblo español ratifica la siguiente





Capítulo segundo. Derechos y libertades
- Sección 1ª. De los derechos fundamentales y de las libertades públicas
- Sección 2ª. De los derechos y deberes de los ciudadanos
Capítulo tercero. De los principios rectores de la política social y económica



  • El Congreso acoge la celebración por el 28º aniversario de la Constitución
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  • El régimen celebra otro aniversario de la Constitución que consagra el capitalismo y la monarquía
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  • Propuesta de una "Constitución de la Humanidad"
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    Constitución de Cádiz






    9 - Diciembre: SE ACTUALIZA LA ANOTACIÓN

  • El aniversario de aquél aciago día en el cual, los llamados ‘siete magníficos’ nos colocaron un texto repugnante, ‘de cuyos polvos vienen estos lodos’, que hoy tenemos que sufrir buena parte de los españoles”.
    “El Rey, ese subnormal genético, que se supone que debe garantizar todos los derechos pero, sobre todo, la unidad de España y la de todos sus hombres y sus tierras, ese sí que debe estar contento, pues tras consumar su traición a una Nación y a un pueblo, ha permitido todo lo que está ocurriendo, como el asesinato -que él sancionó con su firma de borracho- de 80.000 niños al año aún en el seno de sus madres, la eutanasia pasiva y la legalización de los matrimonios homosexuales”.
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    Así es el amigo de Alcaraz,
    el ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas





    “Mando a todos los españoles…"

    No hacen falta encuestas para saber que a una amplia mayoría de este país la Constitución, lejos de quitarle el sueño, le produce somnolencia. El último barómetro del CIS ofrecía el dato: un 52,3% reconoce que la conoce muy poco o casi nada. Y esto, dado el habitual carácter hispano de mentir como bellacos para no quedar por ignorantes, significa que, además de los políticos y no todos, y los aspirantes a funcionarios porque les entra en el examen, la Constitución no se lee ni en defensa propia.

    El desapego de la gente a esta ley fundamental que regula sus vidas desde hace 28 años se debe, posiblemente, a que no se cumple, o mejor dicho, a que sólo se cumplen y a rajatabla sus disposiciones de reparto del poder. Anguita, que se puso pesadísimo con su defensa de la Constitución, llevaba razón cuando exigía que se respetara hasta la última de sus comas, fundamentalmente aquellas partes que recogen derechos poco importantes como el de trabajar o el de disponer de una vivienda digna. A los ciudadanos en nuestra ingenuidad nos interesaban estas menudencias y otras similares, como la garantía de un medio ambiente saludable, el acceso a la cultura o la sanidad, en fin esas cosas menores, ya que lo trascendental, según se ha visto, es determinar qué mayoría se precisa para elegir a los vocales del Consejo General del Poder Judicial o para cambiar un estatuto de autonomía.

    Así hemos llegado a una situación en la que nuestros políticos se pasan el día blandiendo la Constitución como la espada de Dark Vader mientras el resto miramos desconcertados la huella luminosa. Es más, de un tiempo a esta parte lo que pretenden es cambiarla, aunque no se ponen de acuerdo en qué, salvo en lo que afecta a la sucesión al trono, algo que nos tiene al conjunto de los mortales en un sinvivir.

    El punto en cuestión suscita unanimidad entre socialistas y populares. Bien está que haya quien viva en infrapisos o tenga que permanecer con sus padres hasta la jubilación mientras que otros lo hagan en palacetes, que con lo altos que tiene los techos se deja uno la herencia en calefacción, como le pasa a Esperanza Aguirre. Pero lo de la discriminación sexual en el acceso al trono hay que corregirlo como sea, porque la Casa Real está muy sensible con la igualdad y en el año 1978 debió de distraerse.

    Urge, por tanto, corregir este error, aunque para hacerlo haya que modificar alguna cosa más. Ya se sabe que los referéndum los carga el diablo y pudiera ocurrir que, en vez de votar abrumadoramente que ‘sí’ a que la pequeña Leonor pueda ser reina, a la gente le dé por decir que ‘no’ al conjunto de la monarquía. Así que lo conveniente es vestir el santo de la consulta con algún trapito más, con lo esencial, porque hay cuestiones como que el Rey sea inviolable y no esté sujeto a responsabilidad que se da de patadas con eso de la igualdad de todos los españoles pero eso no es prioritario.

    En estas tareas de atrezzo están el PSOE y el PP. Los primeros quieren aprovechar para reformar el Senado y enumerar las comunidades autónomas; los segundos, han elaborado una lista de hasta 14 retoques para apuntalar el Estado frente al cáncer nacionalista. Lo de los populares tiene mucho mérito porque después de colocar a la Constitución en un altar y asegurar que era inmejorable se permiten decir ahora, como Rajoy, que no es perfecta y que puede estar obsoleta. En enero empezarán a hablar entre ellos. La vicepresidenta Fernández de la Vega llamará a Zaplana, cambiarán cromos y resolverán la preocupación del Príncipe, que espera su segunda hija pero no puede descartar que le nazca un varón a la vuelta de unos meses.

    No sabemos si concluirá la pertinaz sequía; no podemos estar seguros de si el Barça ganará la Liga; podemos albergar dudas sobre si el hombre pondrá el pie en Marte o sobre la misma existencia de Dios. Pero lo que es seguro es que la Constitución se modifica, porque donde hay patrón no manda marinero.
    Juan Carlos Escudier

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    1 Comentarios:

    El sábado, diciembre 09, 2006 9:15:00 p. m., Anonymous Anónimo dijo...

    El día 6 me puse a hacer un comentario sobre este día y se me bloqueó el ordenata y lo tuve que dejar. Hoy vuelvo a la carga porque es un tema que no lo puedo dejar pasar por alto.

    Ha pasado este floklórico día, sin pena ni gloria, donde el unico detalle a destacar es que el aprendiz de Presidente d ela Generalitad ha estado presente.

    !Manda huevos! Tenemos un proceso de paz con ETA, un conflicto con varias comunidades por el tema de la autodeterminación y el concepto nación, un sistema monárquico constitucional impuesto por el que reside en el Valle de los Caidos donde las actuaciones o noticias mas importatnes de ellos es que se reproducen como conejos y que cada vez pintan menos, y una ciudadanía apática politicamente que pasa tres kilos de participar y volver a soñar en un pais socialmente digno.

    HAY QUE CAMBIAR LA CONSTITUCION YA, porque la sociedad lo exije, porque se ha perdido el miedo, porque ya no hay ruido de sables y porque hemos madurado y evolucionado en general, y ahora esta Constitución es un tapón para el progreso, para los españoles y la culpable de las tensiones que estan surgiendo.

    Pero es que nadie dice nada, es que yo me estoy volviendo loco, ¿Qué está pasando con la gente y la lucha de los pueblos por su liberación y su bienestar?

     

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