02 diciembre, 2006

La extraña rendición

Inexplicablemente, dado su avanzado estado de rendición ante ETA, el Gobierno ha decidido esta semana detener al responsable último del robo en Francia de 350 pistolas y a dos de sus colaboradores, descabezando de paso el denominado aparato logístico de la banda. Si algo prueba la operación es que Zapatero es tan torpe que no sabe ni rendirse. Al parecer, la Policía española tenía controlados a los etarras desde hacía cuatro meses, un grave error sin duda porque en ese tiempo lo que tocaba era bajar la guardia y pactar la autodeterminación de Euskadi. Como se siga por ese camino, ETA se va a poner digna y no nos va a aceptar ni Navarra.

De vuelta a una prosa algo más seria, la acción del pasado miércoles demuestra que esa organización, que, según el PP, se había fortalecido gracias a las cesiones de los socialistas, está completamente agujereada e infiltrada por una fuerzas de seguridad capaces, incluso, de practicar detenciones a la carta. Si el robo de las pistolas sólo podía ser entendido como una provocación y no como un rearme –es de suponer que de pistolas no era de lo que ETA andaba más escasa-, las arrestos han de ser interpretados como el mensaje de vuelta: o se pone fin a la violencia o se rompe la baraja.

En eso de romper la baraja está precisamente el Ejecutivo o, al menos, en establecer un paréntesis que alivie la presión que el PP y sus satélites de comunicación han desatado sobre el proceso de paz. Ante la ausencia de avances, el recrudecimiento de la violencia callejera y la constatación de que ETA ha reanudado algunas de sus actividades, incluida la compra de componentes para sus bombas, el Gobierno y el PSOE se preparan para una retirada estratégica, con las elecciones municipales y autonómicas de mayo como telón de fondo.

Diversos hechos avalarían esta tesis,...



... el último de ellos la divulgación del polémico vídeo sobre el comportamiento de Aznar en la tregua de 1998. El más significativo, en cambio, fue la presencia del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en una reunión de la dirección socialista para explicar la marcha del proceso. Lo reseñable no estuvo en lo que dijo sino en que el tema se abordara, porque desde hacía muchos meses la Ejecutiva del PSOE no debatía el asunto de ETA por tratarse de un tema que Zapatero había colocado bajo su competencia directa y exclusiva. Por esas mismas fechas, el PSE había decidido interrumpir sus conversaciones con Batasuna y las reuniones en Loyola de Jesús Eguiguren y Rodolfo Ares con Otegi y compañía, tal y como ha relatado este mismo viernes en El Confidencial Oscar López-Fonseca, el periodista que mejor está radiando el proceso.

En esta maniobra de distanciamiento ha sido determinante la actitud de firmeza de Rubalcaba, al que el entorno abertzale considera ya un obstáculo. El ministro, al que adornan otros muchos méritos, debería, no obstante, evitar caer en la tentación de la mentira. Esta semana protagonizó un incidente en el Congreso con un redactor de la agencia Europa Press, que había conocido con antelación la operación que se preparaba contra ETA. El periodista le preguntó el miércoles si la noticia era cierta y Rubalcaba lo negó. Era una mentira de patas muy cortas, además de innecesaria. Hubiera bastado con que Rubalcaba le pidiera discreción y se comprometiera a pagarle el favor más adelante, algo habitual en este tipo de informaciones sensibles. Parafraseándole, los periodistas tampoco se merecen un ministro del Interior que les mienta.

Lo más llamativo de la situación actual es que se puede estar en la antesala de la ruptura a pesar de que se hayan producido claros avances en las reuniones preparatorias de la futura mesa de partidos, en la que habría de sentarse una Batasuna legalizada. Por el contrario, la negociación que se presumía menos complicada, la que se debía mantener con ETA, interrumpida desde antes del verano por el supuesto inmovilismo del Gobierno, es la que ha hecho encallar el proceso.

El Ejecutivo trata ahora de salir del callejón, alarmado por unas encuestas que no le son favorables. Ni Zapatero, por muy ‘bobo’ que Rajoy le pinte, lo es tanto como para hacerse el harakiri a tan solo unos meses de las elecciones. Pero se resiste a escenificar la voladura del puente con el argumento de que eso sería tanto como dar carta blanca a los terroristas para volver a los atentados. La estrategia futura pasa por responsabilizar de la crisis primero a ETA y luego al PP, que ya ha recibido una primera andanada en forma de DVD que no será la última.

Para los socialistas es muy importante que el PNV, al menos el sector dirigente que representa Josu Jon Imaz, le acompañe en su paso atrás. La sintonía entre Zapatero e Imaz ha sido especialmente evidente en los contactos exploratorios con Batasuna, para alarma de la mitad más soberanista del nacionalismo vasco. Es probable que estemos asistiendo al final de la política de bloques en Euskadi. La confirmación, en mayo.
Juan Carlos Escudier






  • Rubalcaba relaciona la detención de tres presuntos etarras con el robo de las pistolas en Francia. Rajoy cree que la operación policial “no es lo más importante” y exige al Gobierno que rectifique su política antiterrorista .
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