Detener el Sida

En 1998 la Asamblea General de Naciones Unidas expresó su profunda preocupación por el hecho de que el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) había adquirido proporciones de pandemia. Al tomar nota de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había declarado Día Mundial del SIDA el 1° de diciembre de 1998, la Asamblea destacó la importancia de la observancia adecuada de esa ocasión.
Situación de la epidemia de SIDA a Diciembre de 2006
Adultos 37,2 millones
Menores de 15 años 2,3 millones
Total: 39,5 millones
Nuevas infecciones por el VIH en 2006
Adultos 3,8 millones
Menores de 15 años 530 000
Total: 4,3 millones
Defunciones causadas por el SIDA en 2006
Adultos 2,6 millones
Menores de 15 años 380 000
Total: 2,9 millones
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Una ONG holandesa propone para mañana, día mundial de la lucha contra el SIDA, una campaña así de espectacular: quiere cubrir las torres de varias iglesias con enormes condones naranjas.

La Asociación Antisida de Málaga durante todo el día de mañana pondrá puntos informativos en diferentes enclaves de la ciudad; y a las 20.00 horas tendrá lugar una gran batucada que saldrá desde la calle Larios, y a partir de las 21.00 horas tendrá lugar una marcha silenciosa que acabará en la Catedral con la lectura de un comunicado de Rosa Regás.

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En los últimos años se han producido prometedores avances en las iniciativas mundiales para abordar la epidemia de SIDA, incluido un mayor acceso a los programas eficaces de tratamiento y prevención. Sin embargo, el número de personas que viven con el VIH sigue aumentando, así como el de defunciones causadas por SIDA. Un total de 39,5 millones [34,1–47,1 millones] de personas vivían con el VIH en 2006, 2,6 millones más que en 2004. Esa cifra incluye los 3,4 millones [3,6 -6,6 millones] de adultos y niños infectados por el VIH estimados en 2006, alrededor de 400 000 más que en 2004.
En muchas regiones del mundo, las nuevas infecciones por el VIH se concentran sobre todo entre los jóvenes (de 15 a 24 años de edad). Entre los adultos de 15 años o más, los jóvenes representaron el 40% de las nuevas infecciones contraídas en 2006.
África subsahariana sigue siendo la región más castigada por la epidemia mundial. Las dos terceras partes (65%) del total mundial de adultos y niños con el VIH viven en África subsahariana, con el epicentro en África meridional (véanse pp. 10-17). Un tercio (32%) del total mundial de personas con el VIH viven en esa subregión, donde también se registró el 34% de los fallecimientos por SIDA en 2006.
En algunos países de África subsahariana se observa una disminución de la prevalencia nacional del VIH, pero no son tendencias sólidas ni lo suficientemente amplias para reducir el impacto general de la epidemia en la región (véanse pp. 10-23). Casi las tres cuartas partes (72%) del total de fallecimientos de adultos y niños causados por SIDA en 2006 tuvieron lugar en África subsahariana: 2,1 millones [1,8 -2,4 millones] del total mundial de 2,9 millones [2,5 -3,5 millones]. Se estima que África subsahariana en conjunto alberga 24,7 millones [21,8 -27,7 millones] de adultos y niños infectados por el VIH, 1,1 millones más que en 2004.
En los últimos dos años, el número de personas que vive con el VIH aumentó en todas las regiones del mundo. El incremento más preocupante se registró en Asia oriental y en Europa oriental y Asia central, donde el número de personas que vivían con el VIH en 2006 fue una quinta parte (21%) más alto que en 2004.
Los 270 000 [170 000-820 000] adultos y niños infectados por el VIH en Europa oriental y Asia central en 2006 dan cuenta de un aumento de casi el 70% en relación con las 160 000 [110 000- 470 000] personas que contrajeron el VIH en 2004.
VIH-1
En Asia meridional y sudoriental, el número de nuevas infecciones por el VIH se incrementó un 15% en 2004-2006, mientras que en Oriente Medio y África del Norte aumentó un 12%.
En América Latina, el Caribe y América del Norte las nuevas infecciones de 2006 se mantuvieron en líneas generales al mismo nivel que en 2004.
Desde 2000/2001, la prevalencia del VIH ha disminuido en ocho de los 11 países con datos suficientes para analizar las tendencias recientes entre los jóvenes.
En la mayoría de los países con epidemias generalizadas que hicieron encuestas repetidas se observan algunas tendencias positivas en el comportamiento sexual de los jóvenes. El futuro de las epidemias mundiales de VIH depende, en muchos aspectos, de los comportamientos que adopten o mantengan los jóvenes, y de los factores contextuales que afectan esas decisiones.
En la mayoría de los países con epidemias generalizadas que hicieron encuestas repetidas se observan algunas tendencias positivas en el comportamiento sexual de los jóvenes. El futuro de las epidemias mundiales de VIH depende, en muchos aspectos, de los comportamientos que adopten o mantengan los jóvenes, y de los factores contextuales que afectan esas decisiones.
En África subsahariana, las mujeres tienen más probabilidades que los varones de infectarse por el VIH, y es más probable que sean ellas quienes cuiden de las personas infectadas por el VIH. Con los niveles actuales de prevalencia del VIH, y en ausencia de tratamiento, los jóvenes de Zambia se enfrentan a un riesgo del 50% de fallecer por SIDA a lo largo de su vida.
Empiezan a ser evidentes graves epidemias entre varones que tienen relaciones sexuales con varones en Camboya, China, India, Nepal, Pakistán, Tailandia y Viet Nam. El consumo de drogas intravenosas es el principal factor de riesgo de infección por el VIH en el nordeste de la India (especialmente en los estados de Manipur, Mizoram y Nagaland), y desempeña un papel cada vez más importante en las epidemias de grandes ciudades fuera de esta región, como Chennai, Mumbai y Nueva Delhi.
Los niveles nacionales máximos de infección por el VIH en Asia continúan correspondiendo al sudeste del continente, donde diversas combinaciones de relaciones sexuales remuneradas sin protección entre varones, junto con prácticas peligrosas de inyección de drogas, están impulsando las epidemias.
Una gran proporción de las nuevas infecciones por el VIH que se producen en Tailandia corresponden a personas que se considera que tienen poco riesgo de infección: en 2005, cerca de una de cada tres nuevas infecciones ocurrieron en mujeres casadas que probablemente se infectaron a través de sus esposos.
La epidemia de la Federación de Rusia está afectando principalmente a los jóvenes: un 80% de las personas que viven con el VIH tiene 15-30 años. La epidemia de Ucrania, que ya es la segunda más importante de toda Europa, continúa creciendo.
Aunque se trata de un comportamiento en gran parte oculto, las relaciones sexuales entre varones representan hasta uno de cada diez casos de VIH notificados en el Caribe. En América del Sur se están produciendo brotes de VIH entre consumidores de drogas intravenosas y varones que tienen relaciones sexuales con varones.
El énfasis doble que ha puesto el Brasil en medidas de prevención y tratamiento ha contribuido a mantener estable su epidemia. Las epidemias en América central son complejas y están creciendo, con prevalencias en algunos países que son las más altas de toda América Latina. Las relaciones sexuales entre varones y el comercio sexual parecen ser los principales factores de riesgo de infección por el VIH.
Las relaciones sexuales sin protección entre varones desempeñan un papel fundamental en las epidemias de la mayoría de los países latinoamericanos.
La proporción de mujeres entre los nuevos diagnósticos de VIH o SIDA ha aumentado espectacularmente en los Estados Unidos de América: del 15% antes de 1997 al 27% en 2004.
La epidemia del Canadá sigue incidiendo de forma excesiva en las personas aborígenes: se estima que la tasa global de infección por el VIH entre los aborígenes es casi tres veces mayor que entre los no aborígenes.
Aproximadamente las tres cuartas partes de las infecciones por el VIH contraídas por vía heterosexual en Europa occidental y central se registran entre los inmigrantes y los migrantes. Es necesario adaptar los servicios de prevención, tratamiento y atención para que lleguen a dichas poblaciones.
Los estudios en poblaciones específicas de varones que tienen relaciones sexuales con varones revelan una prevalencia del VIH del 10- 20% en Europa occidental, y en diversos países se observan indicios de un aumento en las prácticas sexuales de alto riesgo sin protección en este grupo de población.
Ser seropositivo no tiene por qué ser una sentencia de muerte. Muchos pacientes seropositivos que reciven tratamiento antirretroviral (ARV) están sanos y pueden llevar una vida completa y positiva.
MSF entregó cámaras a pacientes que vieven con VIH/sida en Malaui y Perú y les pidió que, con ayuda de amigos y parientes, documentaran sus vidas en fotos y palabras. Éstas son sus historias.
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Manifiesto en recuerdo de las víctimas del sida
Hoy, la noche antes del 1 de Diciembre de 2006, volvemos a juntarnos bajo este enorme lazo rojo para recordar a todos esos amigos y amigas que se nos fueron cuando aún no les tocaba. Para recordar que se fueron a causa de una enfermedad que se podía haber evitado: con información, con educación, con solidaridad, con prevención. Pero para haber logrado esa información, esa educación, esa solidaridad, esa prevención, hubiera hecho falta hacer primero desaparecer muchos prejuicios. Esos prejuicios -que se llaman a veces homofobia, a veces transfobia, a veces, más genéricamente, sexofobia- han causado víctimas, millones de víctimas y las siguen causando.
Por eso este 1 de Diciembre volvemos a reunirnos bajo este enorme lazo rojo, buscando una protección que no siempre hemos encontrado en nuestros representantes políticos, ni en las poderosas empresas que gestionan nuestra salud, ni, por supuesto, en nuestros líderes religiosos.
Tal vez este enorme lazo rojo que tenemos sobre nuestras cabezas y que muchos llevamos permanentemente en nuestro corazón nos permita un poco de consuelo o nos ayude a comprender por qué perdimos, por qué seguimos perdiendo amigos, amigas; por qué, por ejemplo, otras enfermedades que provocan muchas menos muertes en el planeta reciben más atención y más fondos para la investigación y la prevención.
Pobre consuelo el de este enorme lazo rojo si no lo traducimos en un compromiso de solidaridad y de acción, si no lo deshacemos para crear una cinta que nos una al sufrimiento de esas víctimas más lejanas del SIDA. Esos millones de personas que padecen la pandemia en África y otros lugares apartados de nuestro mundo y a los que mandamos nuestros barcos de guerra para que no nos invadan en su cayucos y vengan a aprovecharse de los recursos de nuestro mundo, de una riqueza a la que les decimos que no tienen derecho porque no han nacido, como nosotros, en tierras prósperas. Y por no haber nacido en estas tierras prósperas tienen que pagarlo, por ejemplo, muriendo de SIDA.
Miserable lazo rojo, también, si no nos enlaza con esas compañeras transexuales que también son víctimas propiciatorias de un virus que no discrimina pero que facilita que en torno a él se potencien las discriminaciones. A esas transexuales que, a pesar de ese logro que hoy también celebramos que es la Ley de Identidad de Género, siguen sobreviviendo gracias a una prostitución mal gestionada y que les obliga a vivir situaciones de riesgo.
Triste lazo si no nos ayuda a proteger a esos adolescentes gays que se inician en el sexo en un ambiente todavía hostil que no les permite quererse a sí mismos, respetarse y respetar sus cuerpos y, de esta manera, protegerlos frente a un virus que espera pacientemente a que en un momento de debilidad le dejen abierta alguna puerta de entrada. ¿Y cómo esperar que no cometan ningún error cuando se les obliga a concentrar sus energías en sobrevivir en un sistema de enseñanza que no sólo no contempla su realidad, sino en el que además son víctimas silenciosas del acoso y la homofobia de compañeros y, a veces, de profesores.
Puesto que tanto se habla estos días de educación en valores, vamos a aprovechar la protección de este lazo rojo para hablar de ello nosotras y nosotros también. Porque sabemos que la homofobia es uno de los factores de riesgo frente al VIH, vamos a reclamar el derecho de nuestras hijas e hijos a recibir una educación que potencie valores como el respeto a la diferencia, el derecho a la propia identidad sexual, al conocimiento de todas las sexualidades, de todas las familias, de todas las realidades personales. Una educación que destierre conceptos como homofobia, transfobia o cualquier fobia a cualquier diferencia. Que no permita que nadie, en nombre de ninguna supuesta verdad suprema oculte a las y los adolescentes todo lo que precisan saber para vivir una sexualidad sana y placentera.
Peter Piot, director de Onusida, decía recientemente: “La educación sexual en los colegios es muy importante, aunque sé que en algunos países, como España, encuentra muchas resistencias”. ¡Y qué resistencias! Mientras sabemos del repunte de casos de infecciones de transmisión sexual entre jóvenes, lo que más se discute en España en torno a la educación es a qué hora se deben dar las clases de doctrina católica.
Señoras ministras de educación y sanidad, señores consejeros de educación y salud, ¿a dónde están mirando ustedes cuando el problema les salta a la vista?, ¿qué están haciendo por esos jóvenes, no sólo los gays, sino por todos y todas a quienes deben una protección y mil explicaciones?
Y a la jerarquía católica, ¿qué decirle? Sencillamente, que le preocupa mucho que no entren jóvenes gays en sus seminarios pero no le importan los sufrimientos y la enfermedad a que se puedan ver abocados éstos por negarles una información y una educación adecuadas. Lo podemos decir más alto, pero no más claro. Porque esa misma homofobia que hace sólo unos días arañó con saña a nuestro compañero Ignacio, que fue agredido en la estación de Príncipe Pío, es la misma que sacude cada día a esos jóvenes gays que ahora, o cuando sean adultos, deberán enfrentarse al SIDA en condiciones de desventaja. Porque de lo que nos nutrimos durante esos años de la adolescencia pesa durante toda la vida. Lo sabemos quienes ahora somos adultos.
También bajo este lazo vamos a dejar crecer nuestra curiosidad y vamos a plantear otras cuestiones que no son sencillas de comprender. Preguntas tan simples de formular y tan difíciles de responder: ¿por qué en España, que tiene un salario mínimo dos veces inferior al de Francia, los preservativos cuestan más caros que en ese país?, ¿por qué en la Comunidad de Madrid, donde se estima que el 15% de los gays viven con el VIH las autoridades sanitarias no han hecho ninguna campaña masiva de prevención para este colectivo?, ¿por qué tampoco se ha destinado ningún dinero para prevenir la infección entre los adolescentes que se están exponiendo a iniciarse en el sexo?
Frente al VIH / SIDA, además de este enorme lazo rojo, sólo tenemos tres aliados. Los dos primeros son el preservativo y la investigación. Parece mentira que en ocasiones resulte tan complicado hablar de algo tan sencillo. Parece mentira que a algunos les moleste aceptar esa pequeña joya, esa muestra de amor y de respeto que es un condón. Parece mentira, también, que algunos empresarios que se enriquecen con el sexo de hombres gays se nieguen a facilitar preservativos en sus locales. Parece mentira, finalmente, que algunas empresas que se lucran cuidando de nuestra salud, obtengan más beneficios de los legítimos a base de mantener precios astronómicos sobre medicaciones a las que ni el 15% de las personas que viven con el VIH en el mundo puede tener acceso. Parece mentira que 25 años después el esfuerzo en encontrar vacunas y desarrollar microbicidas siga siendo insuficiente.
Nuestro tercer aliado es la solidaridad. Sólo con ella, con el amor de todas y todos, podremos aliviar tanto sufrimiento, tanto sinsentido y tanto egoísmo como los que se respiran en torno a esta enfermedad que es del cuerpo y que es de la sociedad.
Demasiadas preguntas, demasiadas incógnitas, demasiado dolor y demasiados recuerdos para que puedan ser cobijados bajo este enorme lazo rojo. Al menos, vamos a aprovechar este momento para potenciar nuestro compromiso frente al VIH/SIDA: el compromiso de jamás olvidar lo que ha pasado, de permanecer unidos a las víctimas, de nunca dejar de ser curiosos ni de preguntar en voz alta, de no cesar de exigir derechos, de no permitir que nadie nos impida desplegar nuestro amor y nuestra solidaridad bajo este enorme lazo rojo. Por todo ello, COGAM os invita a luchar los 365 días del año frente al SIDA, la homofobia, la transfobia y por un enorme lazo rojo que, por fin, cobije a todos y cada uno de los habitantes de este planeta.
Fuente
El texto, preparado por la COGAM, fue leído anoche en la Puerta de Alcalá por María Luisa Merlo, en un acto en memoria de los fallecidos que se celebra ya desde hace más de 10 años. El lazo lo diseñó Devota y Lomba. Asistieron unas 150 personas, entre ellos los concejales Pedro Zerolo (PSOE) e Inés Sabanés (IU). No asisitió nadie del PP ni tampoco la secretaria del plan contra el sida.
Etiquetas: Solidaridad



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